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domingo, 26 de junio de 2016

Las que se van...

-Todos tuvimos a una Ana, mi hermano la tuvo, recuerdo que un amigo de triste andar decidió irse del país por una, y yo mi querido Lorenzo, yo también tuve a la mía...
-¿Pero qué cosas dices?
-¡La verdad! Hasta un Horacio que escribía con el corazón en la mano tuvo a la suya, y vaya que le dolió perderla...
-No entiendo lo que dices pero me da miedo encontrar a la mía si debo abandonar algo, si la pierdo o si juego con mis dedos tal y como tú lo haces, pareces loco...
-No te preocupes más Lorenzo, no sabrás su verdadero nombre hasta que la veas partir...


Fragmento de: “Las que se van...”

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